Tienda de alimentación en Barcelona sin responsabilidad civil
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Hace unos años empecé a trabajar con Alimentació Everest, una tienda de alimentación de Barcelona. Sus propietarios ya tenían contratado un seguro de comercio y pensaban que su negocio estaba protegido. Al fin y al cabo, pagaban una póliza todos los años y su objetivo era precisamente ese, poder abrir cada mañana, atender a sus clientes y trabajar con la tranquilidad de saber que, si algún día ocurría algo serio, tendrían un seguro detrás.
Cuando revisé la póliza descubrí que faltaba algo importante. No tenían contratada la responsabilidad civil. Para un comercio abierto al público no es una cuestión menor. Cada día entran clientes, se venden productos y se producen situaciones que pueden acabar generando daños a terceros. Un cliente puede resbalar y lesionarse dentro del establecimiento, puede producirse algún daño relacionado con la actividad o puede aparecer una reclamación vinculada con alguno de los productos vendidos. Si existe responsabilidad del negocio, las consecuencias económicas pueden recaer directamente sobre el propietario.
Ahí es donde entró mi trabajo como agente. No se trataba de llegar con otra póliza debajo del brazo y decirles que tenían que cambiar de seguro. Primero había que entender cómo funcionaba Alimentació Everest, revisar qué tenían contratado, detectar dónde estaba el riesgo y explicarles qué podía pasar si algún día recibían una reclamación. La Ley 50/1980 de Contrato de Seguro regula precisamente esta cobertura y establece en su artículo 73 que el seguro de responsabilidad civil cubre, dentro de los límites contratados, la obligación del asegurado de indemnizar a un tercero por los daños y perjuicios de los que resulte civilmente responsable.
Después de analizar su situación pudimos corregir esa carencia y adaptar mejor la protección a la realidad del negocio. Alimentació Everest siguió siendo la misma tienda, con los mismos clientes y la misma actividad, pero con una diferencia importante. Ahora sus propietarios sabían qué riesgos estaban asumiendo y contaban con una cobertura que antes creían tener simplemente por disponer de un seguro de comercio.
Este caso también explica por qué siempre he defendido la importancia de contar con un agente de seguros de confianza. La normativa de distribución de seguros obliga a conocer las exigencias y necesidades del cliente antes de proponer un contrato. Para mí eso significa algo muy sencillo. Un agente tiene que conocer al cliente, entender su actividad, revisar sus riesgos y comprobar que la póliza responde realmente cuando hace falta. No limitarse a comparar precios, emitir un recibo y aparecer al año siguiente para renovar.
Alimentació Everest ya tenía un seguro antes de conocerme. Lo que necesitaba era alguien que revisara si ese seguro protegía realmente su negocio.
Y quizá esa sea la pregunta que debería hacerse cualquier empresario antes de dar por buena su póliza. Si mañana ocurre aquello que más puede perjudicar a tu negocio, ¿sabes con certeza que tu seguro responderá?
#Seguros #Comercio #GestiónDeRiesgos